Una situación un tanto absurda
venres 27 xaneiro 2012
Me toca mucho las narices una cosa muy tonta y muy absurda que me ha comenzado a suceder desde hace unos meses. Os cuento: el año pasado me convertí en mamá y, desde ese momento, mi vida cambió de rumbo. Mi orden de prioridades cambio con la llegada del chiquitín y, aunque estoy agotada, nunca he sido más feliz en mi vida.
Sin embargo, a pesar de ser madre, sigo siendo la misma persona. La misma mujer, con las mismas inseguridades y las mismas certidumbres. Sigo siendo la misma currante, permanezco fiel a mis convicciones y a mis amigos…sin embargo, para mi sorpresa, me he percatado que para muchas personas, soy diferente. Formo parte de una especie de “secta”, aquella que constituyen, para algunos, las “mamis”.
Me explico: personas que antes me torcían prácticamente (y efectivamente) la cara por la calle, me saludan cordialmente y me felicitan por mi reciente maternidad.
Al principio, me mostraba sorprendida. Ahora, ha comenzado a molestarme la actitud de ciertas personas: ¿Qué sucede? ¿Antes era un pendón desorejado y ahora soy una digna madre de familia? No, señores, (más bien señoras) no. Sigo siendo la misma persona que hace unos meses, y ni antes era peor ni ahora soy mejor.
Muchas de mis amigas han decido no ser madres por distintos motivos y su decisión es tan respetable y digna como la mía. Cada persona vive su vida como prefiere vivirla y nadie tiene potestad para juzgar como cada uno decide andar su camino.
Por eso me permito el lujo de decirles, en voz muy alta y clara, a todos aquellos y aquellas que hasta hace no demasiado tiempo me negaban el saludo, que se lo guarden para aquellas que, gustosas, desean entrar en “su” selecto club.
Yo me quedo como estoy, feliz con mi gente, con aquellos que nunca se han tomado la ligereza de juzgarme alegremente, apoyándome en mis buenos y malos momentos.
Soy madre sí, pero eso no cambia mi esencia, mi forma de ver la vida. Sigo siendo YO aunque a algunas les moleste.
Eso demuestra una vez más, la mediocridad y la poca personalidad de muchísima gente, que vive embutida en un equivocado razonamiento de lo que es vivir en Sociedad. Creen que para formar parte de ella, necesariamente todos hemos de vivir cumpliendo unos requisitos sociales determinados, entre los cuáles el matrimonio es un objetivo determinante, aunque no imprescindible, pues si la riqueza te acompaña, te dará tb el status social que ellos exigen...En definitiva...para esa gente, sino tienes, ni siquiera eres..
Y lo tuyo es algo que ocurre tristemente muy a menudo.
Un saludo y que seas feliz.
Jose Carlos.
enviado por jose carlos o 27 xaneiro 2012 ás 09:20 PM CET #
Eso demuestra una vez más, la mediocridad y la poca personalidad de muchísima gente, que vive embutida en un equivocado razonamiento de lo que es vivir en Sociedad. Creen que para formar parte de ella, necesariamente todos hemos de vivir cumpliendo unos requisitos sociales determinados, entre los cuáles el matrimonio es un objetivo determinante, aunque no imprescindible, pues si la riqueza te acompaña, te dará tb el status social que ellos exigen...En definitiva...para esa gente, sino tienes, ni siquiera eres..
Y lo tuyo es algo que ocurre tristemente muy a menudo.
Un saludo y que seas feliz.
Jose Carlos.
enviado por jose carlos o 27 xaneiro 2012 ás 09:50 PM CET #
No sabes cuánto te lo agradezo. No sabes cuánto valor tiene que alguien más, que además es madre, sea capaz de percibir esas diferencias sutiles (o no tanto) en el trato, en las miradas, en las intenciones...
¿Por qué no tratamos de ser más respetuosos con las decisiones de cada persona? ¿Por qué no intentamos darnos cuenta de que la felicidad está dentro de cada uno y no podemos buscarla fuera y menos encontrarla en cosas materiales? ¿Por qué no podemos alegrarnos y compartir los buenos momentos de quien tanto se lo merece y ser el hombro en el que lloran nuestros seres queridos cuando lo necesitan?
enviado por Susana o 31 xaneiro 2012 ás 01:12 PM CET #