Un minuto de lucidez
Nos movemos entre delgadas y transparentes líneas que marcan nuestro destino. La alegría está tan cerca de la tristeza, como la vida de la muerte...
Pasamos nuestros días quejándonos de banalidades. Nos quejamos del trabajo, de que disponemos de tiempo suficiente de ocio, de que no tenemos dinero, que si nos duele la cabeza o nos molesta con sus ruidos un vecino un tanto escandaloso.
No nos damos cuenta de que tenemos la obligación de saborear y disfrutar cada momento de nuestra valiosa existencia porque ésta se nos escurre como el arena entre los dedos.
Hace unos días un amigo atravesó una grave situación personal en la que una noticia alegre, como puede ser el nacimiento de un niño, casi se convierte en tragedia porque peligró la vida de la madre.
Lo que tenía que haber sido un acontecimiento feliz, se convirtio en una pesadilla, aunque, finalmente, parece que las aguas se reconducen y vuelven a su cauce.
Todos los de su alrededor tuvimos un minuto de lucidez, como, a veces, nos sucede en determinados momentos a lo largo de nuetsra vida y fuimos conscientes de lo que realmente importa. No valoramos la salud lo suficiente hasta que la perdemos. No somos conscientes de que las cosas que nos hace realmente felices son aquellas a las que menos importancia prestamos.
Ojalá que ese minuto de lucidez que experimentamos hace apenas unos días, se convierta en un haz de luz cegador y consigamos huir de esa rutina de quejas interminables y apesadumbramientos con que nos azotamos unos a otros diariamente.
Ojalá!!!!
enviado por Susana o 10 febreiro 2012 ás 01:18 PM CET #